Reconstrucción de la columna vertebral.
Enfrentarse a un diagnóstico de deformidad espinal severa, un tumor vertebral, una infección grave o el fracaso de múltiples cirugías previas es un reto que genera un profundo impacto físico y emocional. En estos escenarios de extrema dificultad, la cirugía reconstructiva de la columna vertebral es la respuesta médica definitiva.
Osteosíntesis
La osteosíntesis es el pilar sobre el que se sustenta la estabilización de la columna vertebral tras un traumatismo severo o durante una reconstrucción compleja.
Consiste en la fijación quirúrgica de los huesos mediante implantes de alta tecnología, como tornillos pediculares de titanio, barras, placas y cajas intersomáticas, que actúan como un andamiaje interno perfecto.
Osteotomías
Para corregir deformidades rígidas y severas de la columna, como la escoliosis estructurada o la hipercifosis, en ocasiones, es necesario modificar la forma del hueso.
Las osteotomías vertebrales son cortes estratégicos y precisos en el hueso que nos permiten “doblar” y realinear la columna hacia su posición natural.
Osteotomía de Smith-Petersen
También conocida como osteotomía de columna posterior, es ideal para deformidades largas y flexibles con pérdida de la curvatura natural.
Consiste en extirpar las pequeñas articulaciones posteriores y ligamentos entre dos vértebras. Al cerrar este espacio durante la cirugía, logramos inclinar la columna hacia atrás y ganar unos 10 grados de corrección por cada nivel intervenido.
Osteotomía de sustracción pedicular
Cuando la deformidad es más aguda, rígida y angular, como en espaldas planas severas o tras fracturas mal consolidadas, empleamos esta técnica, considerablemente de mayor potencia.
Consiste en resecar una porción en forma de cuña del cuerpo vertebral a través de los pedículos. Al cerrar la cuña, la columna se endereza de manera drástica desde su centro, logrando correcciones de hasta 30 o 40 grados en un solo nivel, restaurando tu centro de gravedad de forma espectacular.
Resección de columna vertebral
La resección de la columna vertebral es la osteotomía más compleja y extrema, y se reserva para deformidades severas, rígidas o anomalías congénitas graves.
Implica la extirpación completa de uno o varios cuerpos vertebrales junto con sus elementos posteriores. Crea un espacio libre que nos permite realinear la columna por completo en cualquier dirección. Posteriormente, el vacío se reconstruye con una malla o caja de titanio.
La Dra. Sacramento cuenta con múltiples publicaciones científicas a nivel mundial que avalan su maestría en esta exigente técnica.
Abordajes de columna
El éxito de una cirugía reconstructiva tiene más que ver con la manera en la que llegamos a la columna que con lo que se hace en ella.
Dominar múltiples vías de abordaje nos permite personalizar tu intervención, minimizar el trauma en tus tejidos y maximizar la seguridad de tus nervios y vasos sanguíneos.
Vía posterior
En el abordaje posterior, el más tradicional y empleado, accedemos a la columna desde la espalda, lo que nos otorga una visión directa del canal espinal, las raíces nerviosas y los elementos óseos posteriores. Es la vía principal para realizar descompresiones laminectomías, colocar tornillos pediculares y ejecutar la mayoría de las osteotomías correctoras.
Vía anterior
En el abordaje anterior llegamos a la columna desde la parte delantera de tu cuerpo, normalmente por el cuello, el tórax o el abdomen.
Esta vía es excepcional porque nos permite acceder directamente a los discos y a la parte frontal de las vértebras sin cortar los potentes músculos de tu espalda. Es ideal para insertar implantes de gran tamaño, lograr fusiones muy sólidas y restaurar la altura de la columna con un dolor postoperatorio significativamente menor.
Doble abordaje
Para casos de patología tumoral, infecciones destructivas o deformidades gigantes que requieren un despliegue quirúrgico integral, el doble abordaje es el más adecuado.
Combina la vía anterior para liberar la rigidez frontal y colocar injertos estructurales con la vía posterior para fijar definitivamente la corrección con tornillos.
Esta intervención exhaustiva puede realizarse en un mismo día o dividirse en dos tiempos quirúrgicos para velar por tu resistencia física durante el proceso.
Corporectomía
Cuando un cuerpo vertebral ha quedado severamente destruido por un tumor primario, metástasis, una infección profunda, como el Mal de Pott, o un estallido traumático, mantenerlo en la columna pone en riesgo inminente a la médula espinal.
La corporectomía consiste en la resección y extracción completa de esa vértebra dañada y los discos adyacentes para liberar cualquier compresión neurológica. Acto seguido, reconstruimos el pilar anterior de tu columna implantando una caja de titanio expansible o cilindros de malla rellenos de injerto óseo, devolviéndole a tu espalda su capacidad de soporte de carga vital.
Preguntas frecuentes
Al tratarse de intervenciones de alta complejidad anatómica, los riesgos existen. Sin embargo, en Incolumed mitigamos estas complicaciones drásticamente gracias a tres factores: la hiper-especialización de nuestro equipo, una planificación mediante modelos tridimensionales (si es necesario) y el uso ininterrumpido de neuromonitorización intraoperatoria. Durante toda la cirugía, un neurofisiólogo monitoriza en tiempo real la función de tu médula y nervios, garantizando que cada movimiento que hacemos sea completamente seguro para tu movilidad.
El tiempo varía según la magnitud de la osteotomía o la corporectomía. Aunque son cirugías mayores, nuestras técnicas buscan la movilización temprana; la mayoría de los pacientes logran sentarse o dar pequeños pasos a los pocos días de la intervención. La consolidación ósea definitiva toma varios meses, durante los cuales seguirás un programa de rehabilitación guiado para fortalecer tu musculatura gradualmente.
El área que se fusiona pierde su movilidad individual para poder asegurar la firmeza y eliminar el dolor. Sin embargo, en pacientes con deformidades severas, la columna ya se encontraba mecánicamente rígida y desequilibrada. Al restaurar tu centro de gravedad y realinear tu postura, comprobarás que tu función global mejora enormemente: respirarás mejor, te cansarás menos al estar de pie y caminarás con mayor soltura a pesar de tener un segmento fusionado.
En columnas extremadamente rígidas o gravemente dañadas, intentar hacerlo todo desde atrás requeriría forzar demasiado los nervios o los huesos. Abordar el problema tanto por delante como por detrás nos da un control anatómico total de los 360 grados de tu columna. Nos permite «aflojar» la deformidad desde el abdomen y luego «fijarla» desde la espalda con una seguridad y unos resultados biomecánicos insuperables.