Cementado de vértebras
Sufrir una fractura vertebral, ya sea a causa de un traumatismo severo, osteoporosis o enfermedades metabólicas óseas, provoca un dolor agudo e incapacitante que paraliza tu vida.
En Incolumed, entendemos la urgencia de aliviar ese dolor y estabilizar tu columna para evitar complicaciones mayores, por eso nos especializamos en el cementado de vértebras mediante técnicas percutáneas y mínimamente invasivas.
Vertebroplastia
La vertebroplastia es una técnica percutánea avanzada diseñada para tratar fracturas vertebrales compresivas estables. Este procedimiento es altamente efectivo tanto en pacientes jóvenes que han sufrido un impacto, como en aquellos con fracturas patológicas.
La intervención se realiza de forma mínimamente invasiva, generalmente bajo sedación y anestesia local. A través de incisiones milimétricas en la espalda, de aproximadamente 5 milímetros, y guiados en todo momento por imágenes de rayos X de alta precisión, accedemos al interior de la vértebra fracturada.
En algunos casos utilizamos sistemas de implantes para reexpandir el hueso hundido y, a continuación, inyectamos un cemento óseo especial que se endurece en escasos minutos
Cifoplastia
Cuando nos enfrentamos a fracturas compresivas estables causadas principalmente por debilidad ósea, como la osteopenia o la osteoporosis (muy frecuentes en mujeres a partir de los 55 años), el tratamiento de elección suele ser la cifoplastia con balón.
Al igual que la vertebroplastia, se realiza de forma percutánea a través de incisiones de apenas 5 mm. La diferencia clave de la cifoplastia es que, antes de introducir el cemento óseo, introducimos un pequeño balón inflable en el interior del cuerpo vertebral. Al inflar este balón, logramos restaurar la altura original de la vértebra y corregir el hundimiento. Una vez creado este espacio, se retira el balón y se rellena la cavidad con cemento óseo.
Preguntas frecuentes
No. Gracias a nuestro enfoque mínimamente invasivo, tanto la vertebroplastia como la cifoplastia se realizan habitualmente con anestesia local y sedación. Esto reduce enormemente los riesgos quirúrgicos. Además, se trata de procedimientos ambulatorios; la inmensa mayoría de nuestros pacientes se levantan caminando sin dolor y reciben el alta hospitalaria el mismo día de la cirugía.
En absoluto. Las técnicas percutáneas que utilizamos solo requieren pequeñas incisiones de entre 0,5 y 1 centímetro. Generalmente se cierran con un solo punto de sutura o grapa, por lo que las cicatrices son prácticamente imperceptibles a nivel estético y el riesgo de problemas en la herida es mínimo.
Una de las grandes ventajas de estabilizar la fractura desde el interior con cemento óseo es que se evita la necesidad de utilizar corsés rígidos e incómodos. Tampoco es necesario guardar largos períodos de reposo en cama. Tras la intervención, podrás retomar tus actividades cotidianas de manera progresiva casi de inmediato.
La recuperación es muy ágil. Al no dañar la musculatura de la espalda durante el abordaje, el dolor postoperatorio es mínimo. La conducción puede retomarse en los primeros 15 días tras la cirugía (se recomienda usar un cojín los primeros días si el coche es bajo). En cuanto al deporte o la reincorporación laboral intensa, suele producirse transcurrido un mes desde la intervención.