Síndrome de espalda fallida

Cuando te sometes a una intervención de columna y el dolor no desaparece, vuelve a manifestarse meses más tarde o incluso empeora con el tiempo se conoce como síndrome de espalda fallida.

Que la primera cirugía no haya logrado el resultado esperado no significa que debas resignarte a vivir con dolor crónico. Las cirugías de espalda fallan por múltiples razones y el primer paso hacia tu recuperación es un diagnóstico preciso y honesto.

En Incolumed nos especializamos en el análisis minucioso de casos complejos, segundas opiniones y en el manejo de pacientes con una o varias operaciones a sus espaldas.

Nuestro compromiso es encontrar la verdadera causa de tu dolencia y ofrecerte, por fin, una solución definitiva para que recuperes el control de tu vida.

Fracaso de tratamientos previos

Existen múltiples factores que pueden conducir al fracaso de un tratamiento quirúrgico previo, y a menudo coexisten varias causas al mismo tiempo. 

Realizamos una evaluación exhaustiva, apoyándonos en pruebas de imagen de alta precisión, como resonancias magnéticas, scanner y radiografías, para identificar por qué tu cirugía anterior no resolvió el problema.

  • Fibrosis del canal medular: tras cualquier operación, el cuerpo genera tejido cicatricial. En ocasiones, este tejido crece de forma desmesurada y se adhiere a los nervios y a la médula, atrapándolos y causando un dolor persistente.

  • Inestabilidad de la columna y pseudoartrosis: si en una cirugía previa se extirpó demasiado hueso, o si los injertos óseos de una fijación no llegaron a consolidar correctamente, la columna puede adquirir un movimiento anormal y doloroso.

  • Hernia discal recurrente: el disco intervenido puede volver a abultarse y presionar nuevamente la raíz nerviosa, reproduciendo los síntomas previos a la primera cirugía.

  • Enfermedad del segmento adyacente: tras una cirugía de fusión, la columna pierde flexibilidad en el segmento fijado y el movimiento lo absorben los segmentos adyacentes.. Esto genera una tensión y carga adicional en los discos y vértebras que están justo por encima o por debajo de la zona operada y con los años,  se acelerará su desgaste, lo que puede ocasionar la aparición de nuevos dolores.

  • Diagnóstico inicial incompleto: en ocasiones, la operación no tiene éxito porque la lesión intervenida no era la verdadera causa principal del dolor, o porque existían múltiples patologías degenerativas y solo se abordó una de ellas.

Cirugía de revisión

Enfrentarse a la idea de una nueva operación suele generar mucha ansiedad y el temor natural a quedar peor. Sin embargo, cuando se ha identificado una causa anatómica clara y corregible, la cirugía de revisión es la mejor alternativa para devolverte la calidad de vida.

Dependiendo de tu caso, nuestras soluciones pueden incluir: 

  • Descompresión focalizada: liberación meticulosa de los nervios atrapados por tejido cicatricial o fragmentos de disco, empleando, siempre que la anatomía lo permita, técnicas de microcirugía o cirugía endoscópica para minimizar el nuevo trauma a los tejidos.

  • Revisión de la instrumentación y nuevas fusiones: si el dolor proviene del rechazo o aflojamiento de implantes previos, o de una falta de consolidación ósea, procedemos a retirar o reposicionar el material y aplicar técnicas de artrodesis para asegurar la estabilidad definitiva de la espalda.

  • Tratamiento intervencionista y neuromodulación: si consideramos que una nueva cirugía anatómica no te beneficiará, no te dejaremos solo. Diseñaremos un plan terapéutico del dolor mediante infiltraciones, bloqueos nerviosos, epidurolisis o la implantación de avanzados sistemas de estimulación medular para atenuar el dolor neuropático crónico.

Preguntas frecuentes

Es habitual sentir ciertas molestias locales durante las primeras semanas de recuperación. Sin embargo, si el dolor es incapacitante, idéntico al de antes de operarte, o aparece un nuevo dolor agudo irradiado a las piernas meses después, no es normal y podría tratarse de un síndrome de espalda fallida que requiere evaluación médica experta.

No necesariamente. La reintervención no es automática. El primer paso es un buen diagnóstico. Si el dolor tiene un origen puramente inflamatorio, muscular o por sensibilización del sistema nervioso, solemos emplear terapias conservadoras, manejo intervencionista del dolor o neuromodulación. La cirugía se reserva para cuando existe una causa mecánica evidente que no mejorará de otra forma.

Las cirugías de revisión presentan un grado de complejidad técnica mayor porque el cirujano debe navegar a través de tejido cicatricial y alteraciones en la anatomía provocadas por la primera intervención. Por esta razón, es vital ponerse en manos de traumatólogos superespecializados en patología compleja de columna, como la Dra. Sacramento, que dominan las técnicas de rescate y reconstrucción espinal.

El diagnóstico del síndrome de espalda fallida es un proceso minucioso. Comenzamos con una escucha activa detallada de tus síntomas y la revisión de todos tus informes médicos previos. A continuación, realizamos exploraciones físicas y neurológicas minuciosas, apoyadas por pruebas de imagen avanzadas y, si es necesario, estudios de conducción nerviosa para determinar el punto exacto donde el nervio está sufriendo.

Incolumed
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